Ciudad Vieja

Es solemne y errante; sencilla y grandiosa. Emprender un periplo por el casco antiguo de Montevideo supone darse el lujo de pisar historia pura.

Desde la puerta de la Ciudadela, auténtico testigo en pie de la vieja ciudad fortificada, un pintoresco paseo a cielo abierto se brinda al visitante con ferias, galerías de arte, restaurantes, bares, librerías, tiendas de diseño y anticuarios que nutren la calles de esta comarca sórdida y encantadora al mismo tiempo.

Los sábados vale la pena darse una vuelta por la Plaza Matriz, bastión de los valores democráticos del Uruguay recién nacido, y recorrer a paso lento los puestos callejeros que ofrecen artesanías, antigüedades y valiosas piezas de colección.

La majestuosidad neoclásica del teatro Solís o la Catedral Metropolitana conviven, sin remordimiento, con la intensidad del puerto de Montevideo y el encanto de su antiguo mercado de abasto, convertido en un bazar gastronómico y templo para el culto del asado, plato típico uruguayo.

La Ciudad Vieja es un barrio heterogéneo, donde hay lugar para estudiantes, ejecutivos, artesanos, pescadores, turistas y curiosos que cada día rinden homenaje al patrimonio cultural de la urbe.